¿CUÁNTAS VECES HAS DICHO "¿POR QUÉ HICE ESO?"

Esa explosión en la discusión que no pudiste controlar.
Ese mensaje furioso que enviaste y lamentaste.
Ese impulso que dañó una relación importante. 

No es que seas impulsivo o "demasiado emocional".
Es que nadie te enseñó a crear un ESPACIO entre lo que sientes y cómo reaccionas. Hasta ahora.